Orar juntos la vida, una propuesta abierta


El ciclo Orar juntos la vida, que se celebra en San Francisco de Borja por segundo curso consecutivo, organizado por la Comunidad de Matrimonios Nazaret, tiene un formato que combina la reflexión de un experto con un espacio para la oración en el que se formulan preguntas estrechamente vinculadas al tema tratado. El hecho de que los encuentros tengan lugar generalmente en la iglesia o en una capilla, y no en una sala de conferencias, favorece sin duda el clima de oración, al que ayudan la música de fondo, el silencio y la luz tenue.

En el curso 2022-23 en los cinco encuentros celebrados se trataron temas muy ligados a nuestras vivencias del día a día, como la convivencia, la fragilidad, la celebración, la vida cotidiana y la gratuidad del amor. En todos ellos se proponía mirar con los ojos de la fe las dificultades que surgen en la convivencia familiar, en el cuidado de los más vulnerables, en los momentos de alegría compartida, en las tareas que conforman nuestra rutina… Entre los oradores se alternan sacerdotes jesuitas y laicos que conocen de primera mano alguna de estas realidades. Fue memorable, por ejemplo, la charla-oración sobre la fragilidad guiada por el Dr. Borja Montero, experto en cuidados paliativos. (Los audios están disponibles en el canal youtube de la Comunidad de Matrimonios Nazaret).

En este curso, manteniendo el mismo formato, se ha querido ahondar en algunos temas que trascienden la dimensión de la cotidianeidad para adentrarse en cuestiones más de fondo, que nos plantean interrogantes sobre nuestro ser hombres y mujeres de fe. Se han celebrado ya dos encuentros sobre Orar la reconciliación que necesitamos, a cargo de Pablo Guerrero sj, y Orar las decisiones que nos conforman, a cargo de Javier de la Torre. En los próximos meses se tratará el tema del tiempo que somos (J.L. Sánchez Girón sj), el mal que nos afecta (P. Alonso sj), la ciudad que habitamos (J. García de Castro sj) y el amor que nos crea (D. Guzmán).

Os invitamos a todos a participar y a dedicar una tarde al mes a orar sobre preguntas fundamentales que marcan el rumbo de nuestra existencia y a las que en el día a día no solemos prestar atención.


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