Clausura del año Ignaciano en Comillas

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El jueves, 26 de mayo, en la Universidad Pontificia Comillas tuvo lugar el acto de clausura del Año Ignaciano en la Universidad. Un acto académico que contó con la presencia de Enrique Sanz, SJ, rector de la universidad; Rufino Meana, SJ, delegado de Identidad y Misión de la universidad; José García de Castro, SJ, profesor y experto en Espiritualidad Ignaciana y Francisco Ramírez FUeyo, SJ, decano de la Facultad de Teología.

Rufino Meana explicó el itinerario del Año Ignaciano en Comillas, explicando y recordando todas las actividades que la universidad ha celebrado durante este año.

José García de Castro, SJ, presentó el libro el Autógrafo de los Ejercicios, en el que analiza la obra de san Ignacio de Loyola. Un libro que el propio García de Castro reconoce que es «árido y aburrido», porque, como aclara «no es un libro de lectura, sino de ayuda para la práctica de los propios Ejercicios». También explica que este libro es el texto básico para la espiritualidad de la Compañía de Jesús.

El profesor García de Castro explica que el libro de los Ejercicios Espirituales es, posiblemente, el tercero o cuarto de la historia de la literatura espiritual, tras el «Nuevo Testamento»; «La imitación de Cristo», de Tomás de Kempis y el «Libro de la oración y la meditación», de Fray Luis de Granada. También lamenta que el original de los Ejercicios, las notas del propio Ignacio, no se conservan.

Tras esta introducción, García de Castro explicaba las diferentes anotaciones que el fundador de la Compañía de Jesús hizo a su propio texto de los Ejercicios. Los cambios que Ignacio hacía al texto tenían que ver con una sana obsesión para hacer de él, un libro de enorme finura y precisión intelectual y espiritual.

«Como personas familiarizadas con las espiritualidad ignaciana somos hijos e hijas del Autógrafo!», concluía el ponente.

El profesor Ramírez Fueyo, experto en Sagrada Escritura, pronunció la conferencia «El Evangelio de Ignacio». En su ponencia explicó cómo Ignacio se acercaba a los Evangelios y cómo mediante sus meditaciones trataba de mover el corazón del ejercitante para contemplar la vida de Jesús.

Para terminar el acto académico, el rector agradeció a todos los que colaboraron con el año ignaciano en la universidad. También invitó a entrar en la nueva web de Identidad y Misión de la Universidad. También quiso hablar de los retos de la conversión de Ignacio para la Universidad: «quiero que nos quedemos con la acepción de ‘oportunidad'».

El rector, Enrique, quiso poner de manifiesto «la importancia de pasar de la vida centrada en el ‘yo’, al ‘nosotros», igual que hizo Ignacio: un llamamiento a la comunidad educativa para hacer de la universidad un lugar más evangélico. También animó a trabajar y vivir juntos a toda la universidad. Sin obviar las dificultades y los errores, pero con gran ánimo para seguir caminando.

El segundo reto que puso sobre la mesa es la de «ver nuevas todas las cosas en Cristo». Una mirada agradecida y compasiva hacia la realidad, que nos permita trabajar y enfrentarnos a todos los retos que vengan en el futuro.

Para terminar, hubo una visita a la nueva capilla de san Ignacio, recién inaugurada.

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