Como cada año, el Colegio Mayor Universitario Loyola celebró el acto de inauguración del nuevo curso académico. En esta ocasión, tuvo lugar el pasado viernes 11 de septiembre con una reflexión en torno a uno de los rasgos que sigue caracterizando la identidad de la Compañía de Jesús: la relación entre la fe y el compromiso con la justicia.
El acto comenzó con las palabras de bienvenida del director del Colegio Mayor, D. José Manuel Burgueño, quien se dirigió a los colegiales para darles la bienvenida al nuevo curso. A continuación, presentó al P. Jaime Badiola SJ, Delegado del Sector de Educación de la Compañía de Jesús en España, quien fue el encargado de impartir la lección inaugural.
Recordando la conmemoración este año del 50.º aniversario del Decreto 4.º de la Congregación General XXXII de la Compañía de Jesús, la intervención del P. Badiola puso el foco en la relación entre Fe y Justicia, acercando esta cuestión a la realidad concreta de los jóvenes universitarios.
Una reflexión que especialmente en una cuestión fundamental para quienes se encuentran en plena etapa universitaria: ¿qué sentido queremos dar a nuestra vida? Desde esta perspectiva, la universidad no aparece únicamente como un espacio destinado a la formación académica o a la preparación profesional, sino como un momento privilegiado para hacerse preguntas profundas, descubrir la propia vocación y comenzar a construir un proyecto vital al servicio de los demás.
Badiola invitó así a los colegiales a no separar aquello que estudian de aquello que están llamados a ser. La formación universitaria puede y debe ayudar a desarrollar las propias capacidades, pero también a preguntarse por el uso que se quiere hacer de ellas y por el impacto que tendrán en la sociedad. Una línea, la de la tradición educativa de la Compañía de Jesús, que busca formar personas capaces de poner sus conocimientos, talentos y decisiones al servicio de una sociedad más justa, haciendo realidad el ideal de ser “personas para los demás”.
El acto continuó con la entrega de las credenciales a los delegados de las aulas, que asumen así su responsabilidad de representar y acompañar a sus compañeros durante el nuevo curso.
La celebración contó también con un momento musical protagonizado por cuatro colegiales, que ofrecieron una interpretación de varias canciones. Finalmente, todos los presentes entonaron el Gaudeamus Igitur, himno universitario que, como cada año, sirvió de cierre solemne al acto de inauguración.
La jornada concluyó con una cena-cóctel para todos los colegiales, preparada con especial dedicación por el personal del Colegio Mayor.
De este modo, el CMU Loyola da comienzo a un nuevo curso con una invitación especialmente significativa: vivir la etapa universitaria no solo como un tiempo de preparación para el futuro, sino como una oportunidad para descubrir el sentido de la propia vida y poner los dones recibidos al servicio de los demás. Cincuenta años después de aquel Decreto que vinculó el servicio de la fe con la promoción de la justicia, queremos que nuestros jóvenes universitarios sigan haciéndose esta pregunta: ¿qué vida queremos construir y al servicio de quién queremos ponerla?








