Tejiendo comunidad y fe en el Campus Arrupe


Con el nuevo curso, se han retomado las eucaristías de los martes en el Campus Arrupe. En medio de semanas intensas, son un remanso de paz y una oportunidad para reconectar con lo verdaderamente importante. Se trata de celebraciones pequeñas e íntimas que ponen de manifiesto que la misión compartida ha de estar guiada por el Espíritu.

En torno a ellas se ha ido creando una comunidad de fe en la que miembros de Comillas, Deusto y Advantere comparten vidas, preocupaciones y proyectos, acompañándose unos y otros en la vida y en la vocación.

Las eucaristías las celebran alternativamente los padres Pedro Hoikang y Alex Llanera. Este año comenzará a celebrar en inglés el P. Jason Brauninger. Es una maravilla contar con jesuitas de diferentes nacionalidades, vinculados a obras diversas, que hablan de una Compañía presente en todo el mundo y unida por una misma misión. «Nos ilumina escuchar sus intuiciones y su espiritualidad: distintas en sus acentos y experiencias, pero siempre orientadas hacia aquello que compartimos. Doy gracias porque, en medio de sus complicadas agendas, hacen un hueco para acompañarnos y se comprometen con nosotros. Sus homilías están siempre preparadas con mucho cariño», explica Consuelo Benito.

Cada martes también se suman y participan distintos estudiantes. Buscan algo más que la excelente formación académica que se les ofrece. Buscan ese crecimiento espiritual que la Compañía propone, desde una educación integral de la persona y al servicio de los demás. Una propuesta discreta y sencilla —una eucaristía a la semana— que va calando poco a poco en la vida del campus.

Desde la capilla de la Escuela se divisan las aulas de Primaria del Colegio del Recuerdo. Siempre paso un rato mirando y contemplando a esos niños, que me llenan de energía. Pido por ellos y por sus profesores. Mientras nosotros rezamos, ellos continúan con su actividad diaria, preparándose para un futuro prometedor. Nos miran, y me imagino que algo les suscitará ver a estos adultos rezando a media mañana.

Son alumnos privilegiados, que también reciben algo más que una formación académica. Me recuerdan que trabajamos para una obra mayor; me conectan con otras obras y me animan a seguir caminando juntos, tendiendo puentes entre ellas.

Consuelo Benito

Todo ello se hace presente en las celebraciones de cada martes: la alegría de saberse parte de una misión que trasciende a cada persona y que se construye en lo pequeño, en la oración compartida, en la escucha y en el acompañamiento. En medio de las tareas y responsabilidades, la eucaristía recuerda que no caminamos solos y que cada gesto de cuidado, cada puente tendido y cada vida acompañada contribuyen a hacer presente el Espíritu en nuestros campus y en el mundo.


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