Veinte años del Grupo MARÍA

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La casa de espiritualidad de Santa María de las Javerianas en Galapagar acogió el pasado domingo 16 de octubre al grupo MARÍA (MAdres de la Red IgnacianA), que arrancaba con un retiro este curso en el que se cumplirán los veinte años de su formación que surgió por iniciativa del último provincial de Toledo antes de la unificación, Alfredo Verdoy SJ.

La jornada del domingo fue muy enriquecedora y supuso un nuevo impulso para continuar la vocación con la que inició su andadura: la reflexión conjunta, como grupo de pensamiento, desde la maternidad (eje central y configurador de nuestras vidas), acerca de la pastoral y la transmisión del evangelio en clave ignaciana. Oración, meditación espiritual acerca de las pérdidas, las expectativas no cumplidas y el aprender a no retener a las personas queridas, así como momentos de ocio, celebración de la Eucaristía en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, y diálogo intenso haciendo memoria agradecida de lo vivido con la mirada puesta en el futuro, llenó un día para recordar. “Volver a las fuentes”, al momento inicial, ayuda a mantener lo genuino y la misión propia.

Algunos pilares que nos definen perduran en el tiempo:

  • El deseo compartido de que Dios esté en el centro de nuestro compartir existencial desde la vocación a la maternidad.
  • La espiritualidad ignaciana que nos une a todas como modo particular de vivir y concretar nuestra fe dentro de la diversidad de procedencias de cada una (provenimos de distintos lugares y comunidades ignacianas de Madrid).
  • La disponibilidad a las demandas y peticiones de reflexión. Los artículos publicados dan cuenta de ello y constituyen, en parte, un buen resumen de los temas que interesan tanto a nivel interno de la provincia de España de la Compañía de Jesús, como a nivel social: “Ser madre en la Iglesia, ¿misión imposible? Retos de la maternidad a la pastoral” (Sal Terrae, 2004); “Preguntas inocentes, ¿respuestas imposibles? Los niños y la lógica de la fe” (ST, 2006); “Solo en casa. Educación, familia y soledad” (ST, 2007); “Una mirada de mujer a la Humanae Vitae (ST, 2008); “Construir la casa” (ST, 2011); “Paro, familia e incertidumbre” (ST, 2013); “Non multa sed multum. Padres e hijos agotados” (ST, 2014); “Los hijos, signo del amor de Dios” (ST, 2015); “Signos de Navidad en nuestra mesa” (ST, 2019).
  • La conciencia de pertenencia a la Iglesia que nos ha llevado, entre otras cosas, a participar en el Sínodo sobre la sinodalidad y nos ha ayudado a abrir mente y corazón.

Todos ellos motivos para agradecer, y servir.

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