San José María Rubio en Ventilla

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  • "No existe otra manera de ser santo que siendo felices.”
  • “Parece que ser santo es para curas y monjas raros, para gente que no tiene nada mejor que hacer. Pero el Padre Rubio era bastante normal. Era un santo de la escalera de al lado.”
  • “La Pasión por Dios es inseparable de la Pasión por cuidar de los pobres y pequeños, por los que más lo necesitan”
El día de San José María Rubio, SJ, tiene un eco especial en Ventilla. La figura de este santo jesuita es valorada y venerada en el núcleo del que es patrón. Por eso, el viernes cuatro de mayo la Compañía de Jesús en el barrio madrileño de Ventilla se vistió de gala para celebrar su fiesta.
El encuentro comenzaba a las 16 de la tarde con un torneo de fútbol en el Colegio Padre Piquer. Seis equipos y una docena de partidos que durante dos horas calentaron motores para el momento grande la fiesta: la eucaristía y bendición del nuevo emplazamiento de la estatua del santo.
A las 19h, en la parroquia de San Francisco Javier y San Luis Gonzaga, se celebró la misa en recuerdo de San José María Rubio, SJ. Presidida por el delegado del núcleo, Ignacio Boné, SJ y concelebrada por el párroco, Seve Lázaro, SJ y otros compañeros jesuitas del núcleo. Un grupo de jesuitas jóvenes amenizó la misa con música e instrumentos.
“Todo lo que me gusta es ilegal, inmoral, engorda o lo prohíbe la religión”, comenzaba la homilía Boné, parafraseando a un conocido grupo de música, para luego continuar: “¡Nada más lejos de la realidad! El santo que celebramos hoy era famoso porque se le veía siempre contento. No existe otra manera de ser santo que siendo felices.”
Toda la predicación se desarrolló en torno a la idea de santidad y de cómo el Padre Rubio encarnó esa idea: “parece que ser santo es para curas y monjas raros, para gente que no tiene nada mejor que hacer. Pero el Padre Rubio era bastante normal. Era un santo 'de la escalera de al lado'.”
El jesuita no perdió la oportunidad para explicar que el binomio fe-justicia es inseparable: “La Pasión por Dios es inseparable de la Pasión por cuidar de los pobres y pequeños, por los que más lo necesitan”, afirmó.
Antes de finalizar la Eucaristía, se bendijo la imagen del Padre Rubio en su nueva ubicación. Con todos los asistentes congregados alrededor de la estatua, se realizó una oración y aspersión con agua bendita. “¿Por qué sacar la imagen más afuera?”, se preguntaba Ignacio Boné, “porque, en esta época en que nada alimenta nuestra fe, cualquier cosa que nos ayude está bien. Y el Padre Rubio nos puede ayudar”.
Como no podía ser de otra manera, la celebración del día del Padre Rubio finalizó con un aperitivo compartido.
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