No tener miedo a salir al camino (ordenaciones sacerdotales 2019)

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En medio de la vorágine del final de curso, las ordenaciones sacerdotales son ante todo un momento de alegría para los jesuitas. Un tiempo de sentido de cuerpo, de avalar la propia vocación. Esa alegría compartida se palpó esta tarde en la ordenación presbiteral de Roberto Quirós SJ y Carlos Gómez-Vírseda SJ (Charlie) en la parroquia jesuita de San Francisco Javier y San Luis Gonzaga (Ventilla-Madrid), en la festividad de la Ascensión del Señor.

Días antes recordaba el p. Antonio España a la provincia, en qué consiste el ministerio sacerdotal: “requiere ‘habilidades’ en la escucha, en la conversación, en el mensaje público…”, también pide “corazón” para la compasión”, pero se “funda en la donación de Jesús para los demás” y por tanto “No se trata de un honor. Tampoco del resultado de un conjunto de virtudes. En cada ordenación, se celebra la posibilidad de hacer presente a Dios, desde lo que cada uno es y tiene, para la Iglesia y para el mundo”.
Presidida por el cardenal Arzobispo de Madrid, D. Carlos Osoro Sierra, concelebraron, entre otros, el provincial de la Compañía de Jesús, Antonio España SJ, el obispo emérito de Etiopía, el jesuita Rodrigo Mejía, el delegado de la Tercera Edad (Cipriano Díaz Marcos SJ), el delegado de Formación (Pablo Alonso SJ), superiores y formadores de ambos jesuitas.
Las lecturas remitían a la festividad de la Ascensión. Tras la llamada y presentación de los ordenandos el cardenal pronunció una homilía donde les invitó a: afianzar su vida en una única seguridad, la de Jesucristo; a iniciar un camino para anunciarle en medio del mundo y en ser siempre testigos de la Misión. “Es importante que tengamos en nuestras vidas esta seguridad de Cristo, como fundamento que nos da el Señor”. Este conocimiento que nos regala el Señor, su espíritu de sabiduría os hará “no tener miedo a salir al camino”, les dijo, porque “el ser humano que descubre al Señor, emprende otras rutas de amistad.” Por último, don Carlos Osoro invitó a Carlos y a Roberto a ser testigos en la Misión: “Confesad la fe en medio de todos los hombres, y no lo hagáis solo con palabras”.
En el rito de la ordenación se sucedieron las letanías, la imposición de manos, la vestidura de la estola al modo presbiteral y de la casulla por parte de los padrinos, Miguel Campo de Roberto y José María Rodríguez-Olaizola, de Carlos. La unción de las manos con el Crisma, la entrega del pan y del vino y el beso de la paz entre los presbíteros.
En varios momentos de la ceremonia los ordenandos tuvieron muy presente al que fue su formador, recientemente fallecido, el jesuita Nacho Boné. Como en la acción de gracias final y conjunta que pronunció Roberto, donde agradeció también al Señor el don de la vocación y a todos los compañeros jesuitas por acompañarles en su camino, a los presentes, y a los que les precedieron, “con una mención especial a los compañeros jesuitas que están en la enfermería y que rezáis por nosotros”.
Mañana 2 de junio, Carlos Gómez‐Vírseda celebrará su primera misa a las 13h en la capilla del colegio jesuita Nuestra Señora del Recuerdo (Madrid). Y Roberto Quirós lo hará en la Parroquia La Santa Cruz de su pueblo natal, Petrer (Alicante) el 9 de junio a las 12h.

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