Encuentro de la Red Ignaciana: la Iglesia necesita laicos formados

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La formación de los laicos ha sido el tema sobre el que ha girado el Encuentro Anual 2018 de la Red Ignaciana de Madrid. Este gran evento tuvo lugar el pasado sábado, 3 de marzo, en el Colegio Nuestra Señora del Recuerdo de Madrid.
El tema elegido sigue las líneas de actuación que desde la PAL se intentan potenciar: la necesidad de un laicado formado y preparado para los retos del siglo XXI. Para ello, la Compañía de Jesús en Madrid, cuenta con la inestimable ayuda de la Universidad Pontificia Comillas y sus numerosos planes de formación tanto académica (cursos, posgrados, másteres...) como informales (charlas, seminarios, mesas redondas...).
El Encuentro comenzó alrededor de las 16:30 con una recepción de bienvenida. En un ambiente de familiaridad, el Coordinador de la Red Ignaciana, Gabriel Castañón, pidió a los asistentes que escribieran en una hoja de papel las preferencias o necesidades formativas de los laicos de la Red.
A continuación, el Coordinador de la Red, presentó a Sebastián Mora, ex Secretario General de Cáritas Española, que presentó su exposición “Sentido y necesidad de la Formación”. Durante su intervención, Mora quiso resumir el problema de fondo con dos frases hechas: “Cuando empezábamos a encontrar respuestas, nos cambiaron las preguntas” y “La Iglesia tiene una biblioteca de preciosas respuestas a preguntas que nadie hace”.
“Los laicos tenemos que emerger, no para convertirnos en pseudocuras, sino para asumir un rol en la Iglesia”, avisaba el, actualmente, profesor de Comillas. Se trata de formarnos para los demás, no para uno mismo y, así, evitar una Iglesia de personas autorreferenciales. La formación tiene que servir, recordó el ponente, para, como explicaba Ignacio de Loyola, “en todo amar y servir”. “No hay que formarse para saber más, sino para servir mejor”, continuaba.
En la espiritualidad ignaciana la formación tiene una importancia especial. Ignacio, tras recibir las iluminaciones de Manresa, se puso a estudiar: primero gramática en Barcelona, luego fue a Alcalá y después a París, recuerda Mora.
En el ámbito formativo, el ponente encuentra tres tentaciones: soberbia de la suficiencia, quedarnos en la experiencia y dictadura del eficientismo. “Ser hombres y mujeres para los demás nos pone en otra clave y nos ayuda a desterrar estas tentaciones groseras: nunca sabemos lo suficiente.”
Tras la ponencia de Sebastián Mora, los participantes se repartieron en grupos de trabajo para comentar las impresiones. Tras este rato, un portavoz de cada uno de los grupos, explicó frente a todos los asistentes las conclusiones: ¿Dónde formarse?, ¿cómo hacerlo?, la importancia de la formación en los jóvenes, la necesidad de que, desde la Red, las comunidades se abran a la Red para poder compartir experiencias y conocimientos.
Para terminar los bloques de ponencias, Enrique Sanz Giménez-Rico, SJ, Decano de la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia Comillas, habló de la oferta formativa de la misma para la Red Ignaciana. Un modelo de colaboración entre la Universidad y la PAL, para que los laicos ignacianos puedan aumentar su nivel formativo: Pastoral Familiar, Espiritualidad Bíblica, Espiritualidad Cristiana, Espiritualidad Ignaciana… Además, junto a Enrique Sanz subieron a hablar de su testimonio dos alumnos de esta facultad. Ambos animaron a los participantes de la Red a encontrar el itinerario formativo que más se acople a sus intereses.
Por último, los asistentes al Encuentro de la Red Ignaciana pudieron compartir la Eucaristía, presidida por Carlos Mulas, SJ, con los pequeños de la Comunidad de Pasos Ignacianos.
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