Ángel Benítez, SJ: «Esto no es una historia de guerra, aunque la guerra esté presente»

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Presentación del Informe 'Escuelas que Sanan'

  • La ONG Entreculturas en colaboración con el SJR ha elaborado el informe 'Escuelas que Sanan', sobre la importancia de la escuela en situaciones de conflicto
  • El 51% de las personas desplazadas y refugiadas en todo el mundo son menores de 18 años. El 50% de niños en edad escolar en primaria no están escolarizados, el 55% en el caso de la secundaria
  • Hay que trabajar sobre tres heridas: la herida de la guerra, la de la huida y la del rechazo
La ONG Entreculturas, en cooperación con el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS, en sus siglas en inglés), ha elaborado el informe “Escuelas que sanan. Educación de niños y niñas refugiados en Líbano”. Este documento pretende, mediante datos, testimonios y un cuidado estudio sobre el terreno demostrar la importancia de la educación en lugares inmersos en conflictos bélicos.
Valeria Méndez de Vigo, responsable de Estudios e Incidencia de Entreculturas y Ángel Benítez Donoso, SJ, responsable del colegio JRS Líbano hasta 2016, fueron los encargados de presentar este informe en la Universidad Pontificia Comillas el pasado 30 de enero.
El 51% de las personas desplazadas y refugiadas en todo el mundo son menores de 18 años. El 50% de niños en edad escolar en primaria no están escolarizados, el 55% en el caso de la secundaria. La situación de los refugiados se ha cronificado y los migrantes pasan alrededor de 20 años de media en un campo de refugiados: “si esta situación no cambia, perderemos generaciones enteras”, avisa Méndez de Vigo.
La Agenda 2030 establece, entre otras cosas, la obligación de los estados de asegurar la educación de calidad y hasta finalizar todos los cursos de todos los niños en el mundo. Es especialmente importante la escuela en situaciones de conflicto, pues protege a los niños de la violencia.

El trabajo del JRS

“Yo no vengo aquí a dar pena ni lo que vengo a contar es una historia de guerra, aunque la guerra esté presente”. Así ha comenzado su intervención Ángel Benítez, SJ. “Esta es una historia de vida: la vida de unos niños con sus ilusiones, su futuro y su potencial.”
A continuación, Benítez ha comenzado a dar un marco contextual sobre la situación de Líbano y Siria: “Detrás de cada cifra, por grande que sea, hay personas. Imaginad la mitad de vuestra vida” – añadía dirigiéndose a los presentes-. “Pues la mitad de un país como Siria ya no vive donde vivía al inicio de la guerra.”
El JRS trabaja tres pilares en los campamentos de refugiados de Líbano: educación de niños, de adultos y acompañamiento de familias.
Benítez no quiso perder la ocasión de homenajear a Franz Van der Lugt, SJ, jesuita asesinado en Homs (Siria) en el año 2014 por su presencia en la ciudad al lado de los necesitados.
En el informe se desglosa que los niños que llegan a los campamentos de refugiados presentan tres heridas: la herida de la guerra, la de la huida y la del rechazo.
La herida de la guerra es una muy grande: “Los adultos lo pasan mal, pero los niños no tienen herramientas vitales para superar esto”, asegura Benítez. La segunda herida que llevan los niños la huida es la más dolorosa: “Las familias se van de la noche a la mañana. Esta es, en mi experiencia, la herida más dura. Es como una planta pequeña a la que arrancan de la tierra. No tienen historia ni horizontes.”
La tercera es el rechazo. Los niños llegan a los lugares de destino y encuentran rechazo: “Los niños no lo entienden. Ellos no quieren estar allí y se encuentran con que en los otros países nadie los quiere”.
“Esto no va de muerte y guerra, - insiste el jesuita a mitad de la explicación, al analizar la cara de los asistentes-, aunque estos sean actores de la historia. Esto va de vida”.
 

Las heridas de la guerra

Estas heridas las notas en actitudes: niños violentos o excesivamente distraídos, que llegan incluso a la apatía vital. “Hay heridas, hay muerte, pero hay algo que les puede curar: la capacidad sanadora de una escuela.”
Para que una escuela sane tiene que haber ciertos procesos:
Primero: sanar el pasado. Según Ángel Benítez sólo con crear una escuela ya ayudas a sanar a estos niños. Les ayudas a salir de la exclusión. Las horas que pasan en el colegio dejan de ser refugiados. Ahora son alumnos. Darles una escuela de calidad, en materiales y en contenidos, paciencia, terapias… Todo ayuda para sanar el pasado.
Segundo: sanar el presente. Es igualmente importante trabajar con la población local, ayudar a los niños desplazados a incluirse en la sociedad, abrir espacios de convivencia entre los niños locales y los desplazados. Los libaneses también tienen sus propias heridas.
Por último, es importante sanar el futuro: trabajar con los niños para que ellos no repitan los errores de sus padres. Una educación en valores, respeto, cariño.
Puedes encontrar el informe en este enlace
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